jueves, 11 de abril de 2013

Entrar en contacto con excrementos de palomas puede representar un pequeño riesgo para la salud. Existe controversia respecto a la cantidad de enfermedades que la paloma puede transmitir a los humanos, pero más o menos podemos hablar de que existen unas 30 enfermedades transmisibles desde estas aves a nosotros, y unas 10 transmisibles a otros animales domésticos. En términos de salud pública, las zoonosis de mayor importancia son criptococosis, aspergilosis, salmonelosis, listeriosis y estafilococosis, que pueden ser transmitidas a través del aire o de sus excrementos. Otras tres enfermedades un poco más extrañas asociadas con los excrementos de las palomas son: histoplasmosis, criptococosis y psitacosis:

- La histoplasmosis es una enfermedad causada por un hongo que crece en los excrementos de las palomas, que puede pasar a nuestro sistema respiratorio, aunque solo en casos de alta exposición puede causar infección. Es una enfermedad que a veces no da síntomas y cuando los muestra son los mismos síntomas que una gripe, con lo que la gente se confunde. Las personas inmunodeprimidas si corren más riesgo de padecer los sintomas. Y cabe decir que la enfermedad no se puede transmitir de persona a persona.

- La criptococosis es otra enfermedad por hongos asociada con los excrementos de las palomas, aunque también es muy poco probable que las personas sanas resulten infectadas aún a niveles altos de exposición, pero, como en el caso anterior, hay un riesgo importante de infección por tener el sistema inmunológico debilitado.

- La psitacosis (también conocida como ornitosis o fiebre del loro) es una rara enfermedad infecciosa, producida por bacterias, que afecta principalmente a loros, cacatúas y periquitos, pero también puede afectar a otras aves, tales como las palomas. Cuando los excrementos de estas aves se secan y son transportados por el aire pueden ser inhalados por las personas y enfermar. En los humanos, esta enfermedad bacteriana se caracteriza por fatiga, fiebre, dolor de cabeza, sarpullido, escalofríos y a veces neumonía. Los síntomas se presentan aproximadamente 10 días después de la exposición y su tratamiento consiste simplemente un antibiótico común. Las personas con mayor riesgo de contagio son dueños de aves, empleados de tiendas de mascotas, veterinarios, y personas con el sistemas inmunológico debilitado.

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